Los primeros datos del curso están aportados por el profesorado, a través de las conclusiones de las visitas realizadas por el servicio de inspección y lo que se ha detectado desde el asesoramiento. No obstante lo que escribo a continuación no deja de ser producto de mis notas y de mis impresiones ante las valoraciones de los distintos sectores.
Los centros consideran positiva la actuación de los asesores. El trabajo llevado a cabo este curso desde el asesoramiento ha sido ingente. Formación, seminarios, apoyo en el aula,… El papel dinamizador y de apoyo ha sido fundamental para el éxito alcanzado.
Se debe incidir más en el apoyo directo en el aula. Esto nos confirma de nuevo que el profesorado agradece este modelo de formación y considera sus ventajas, sobre todo durante el tiempo que necesita para llevar a cabo el proceso de integración en el aula de los tablet PC, de Internet y de las TIC en general.
El profesorado está haciendo un esfuerzo importante. Todo lo anterior no quita que el profesorado tenga que tener una actitud abierta al cambio, dispuesto a utilizar herramientas más potentes para la docencia, a buscar objetos de aprendizaje más interesantes, a investigar y experimentar nuevos procesos más cercanos y atractivos para el alumnado,… que va a suponer, en cualquier caso, un esfuerzo del que nadie se arrepiente.
El profesorado implicado en el programa es el que mejor puede incidir en las futuras demandas de los centros, ya que van a ser los primeros consultados y su consejo determinará en gran medida la participación o no en las convocatorias de extensión del programa. En este sentido la demanda ha superado con creces a la oferta para la segunda extensión que se llevará a cabo en el curso 2006-2007 y que cuadruplicará la infraestructura de esta primera extensión.
Los problemas de mantenimiento y funcionamiento agobian al profesorado. Trabajar primero ofline es una estrategia importante para que el profesorado, sobre todo el no iniciado en el uso didáctico de las TIC, se habitúe a la presencia cotidiana de estos nuevos medios de que dispone. Cuando el alumnado maneja las máquinas el agobio disminuye notablemente.
El mayor uso ha sido para reforzar la explicación del profesor/a. Esto es algo que ya se detectó en el estudio “La pizarra digital en el aula de clase” (Pere Marqués, 2003-2004), que puede verse en la gráfica adjunta. El aumento en otros usos dependerá de su descubrimiento y del cambio metodológico que se irá produciendo. Los seminarios entre el profesorado, para comunicar sus experiencias y organizar proyectos de trabajo colaborativo, son importantes como motor de cambio.
El profesorado no ve el próximo curso y el futuro sin estas máquinas. Creo que esta es una de las conclusiones que más recompensan el esfuerzo invertido y que más animan a seguir construyendo la nueva escuela.
Diversidad de uso entre el profesorado de una misma aula o área. Esta es otra de las evidencias importantes. Durante años hemos generalizado una educación basada en unos libros de texto que han dado las mismas propuestas para trabajar en clase. Que ahora con la misma infraestructura el profesorado vuelva a ser imaginativo resulta esperanzador.
Fomenta la cooperación entre el alumnado. Un alumnado motivado, que de forma automática traspasa lo que aprende a sus colegas. Las posibilidades de aprendizaje son tantas y variadas, la información tan inmensa, que es imprescindible el intercambio de ideas y conocimientos. Una buena gestión de esta nueva situación puede dar resultados espectaculares.
Hasta aquí la primera evaluación. Seguramente podamos encontrar la segunda evaluación en las VI Jornadas de Tecnologías de la información y comunicación en la educación “Internet en la mochila”, que tendrán lugar en Huesca durante los días 28, 29 y 30 de junio de 2006.
A través de estos videos (en enlaces) se pueden apreciar distintas formas de uso de las TIC que se estaban produciendo ya en diciembre, en el primer trimestre del curso.